¿Has oído hablar del protocolo BIM? Para comprender su significado, primero es necesario ponernos en contexto. En la actualidad, la mayoría de las grandes obras de construcción, ingeniería y arquitectura se desarrollan a través de la metodología BIM, que corresponde a las siglas de Building Information Modeling o modelado de información para la construcción.

Con ella es posible llevar a cabo un trabajo colaborativo en el que varios profesionales participan de manera simultánea en los proyectos. Esto se logra a través de modelos digitales de la edificación, sobre los cuales se representan los cambios y avances realizados, y para ello es necesario tener pasos bien definidos.

El protocolo BIM viene a ser la hoja de ruta que sienta las bases del flujo de trabajo de cada persona involucrada. Es indispensable en la ejecución de cualquier construcción BIM y, por lo tanto, un conocimiento básico para los profesionales de esta área.

Hoy en ESDIMA vamos a profundizar en varios aspectos del protocolo BIM, desde sus orígenes hasta sus objetivos e, incluso, haremos algunas diferenciaciones con respecto a otros elementos similares que también hacen parte del entorno BIM.

Qué es un protocolo BIM

Un protocolo BIM es un documento en el que se asientan indicaciones, reglas y estándares para todos los involucrados en la ejecución de un proyecto. Su enfoque principal está en la definición de roles, es decir, que cada persona sepa cuál es su papel, las funciones que va a desempeñar y las responsabilidades que debe atender. El documento también recoge el marco legislativo dentro del cual se desarrolla la obra, así como las herramientas tecnológicas y softwares que se van a usar.

El protocolo BIM deriva del contrato entre el cliente y la empresa encargada de desarrollar el proyecto. Esto significa que no rige ninguna relación entre terceros como proveedores, consultores externos u otras empresas subcontratadas por la primera. En esos casos, los involucrados deberán acordar sus propias condiciones de colaboración en un documento adicional. Sin embargo, sí que es importante que todas las partes tengan una copia del protocolo BIM para que sigan los mismos criterios y haya claridad en las condiciones generales.

Orígenes del protocolo BIM

La metodología BIM es algo relativamente reciente si la comparamos con la ingeniería y la arquitectura, que son las principales profesiones a las cuales asiste. Es por ello por lo que existen muchos aspectos que no se encuentran del todo estandarizados. Además, varían según el país, el tipo de proyecto o la empresa que lo ejecuta.

A nivel mundial, el Reino Unido ha sido pionero en materia BIM, incluyendo este protocolo. Con el objetivo de unificar los criterios de los documentos que regían los proyectos, la Construction Industry Council inglesa publicó en 2013 el primer protocolo BIM. En aquel momento, era una forma de adelantarse a las nuevas exigencias del gobierno británico respecto a la participación de las empresas en las licitaciones públicas, las cuales debían hacerse con BIM. Sin embargo, resultó tan útil que se ha extendido tanto a Europa como al resto del mundo, aunque cada país realiza las modificaciones pertinentes en función de sus propias necesidades.

En nuestro país, el BIM no está tan instaurado como en el Reino Unido, a pesar de que ya se exige para participar en obras de la Administración Pública. Como consecuencia, los protocolos BIM españoles no están claramente establecidos y el documento puede variar de un proyecto a otro. Sin embargo, existen empresas como Renfe que han desarrollado sus propios protocolos BIM y los aplican dentro de su metodología de trabajo.

Objetivos de un protocolo BIM

La creación e implementación de un protocolo BIM debe cumplir con varios objetivos para considerarse exitosa. Aunque cada equipo de trabajo puede establecer los suyos y desarrollar su propio protocolo, hay algunos que son comunes a la mayoría de los casos.

Equipo discutiendo sobre un proyecto industrial usando la configuración de monitores duales para diseñar engranajes y clavijas metálicas ...

Producción de modelos de información

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Este es uno de los aspectos más importantes del protocolo BIM y se trata de establecer la estructura de los datos que se usarán en los modelos digitales. Involucra desde los servidores en los que serán alojados dichos datos hasta la manera en la que se organizan y se ponen a disposición de los involucrados en cada etapa del proyecto. También, los criterios de acceso y las jerarquías en lo que a confidencialidad se refiere.

Optimización del trabajo colaborativo

Como hemos dicho antes, en el protocolo BIM se definen los roles del proyecto y las personas que se ocuparán de cada uno de ellos. Ahora bien, es importante hacer una aclaración y es que un mismo rol puede ser llevado a cabo por varios colaboradores, ya que no se trata de un cargo o puesto de trabajo, sino de un conjunto de responsabilidades.

De igual forma, una persona puede encargarse de funciones que corresponden a dos roles diferentes. Por ejemplo, un arquitecto podría ocuparse de la estructura de los módulos de información, algo habitual en el rol de revisor BIM y, al mismo tiempo, administrar cómo se comparte dicha información entre los distintos agentes del proyecto, tarea asociada al coordinador BIM.

Definición de estándares de trabajo

El protocolo BIM establece las pautas generales en las que se desarrollarán las obras en materia de tecnología. Entre otras cosas, esto incluye la definición de softwares y herramientas, desde el programa BIM principal hasta las apps secundarias que lo complementen en ciertas funciones específicas.

También, se desglosa la legislación vigente aplicable a la construcción. Abarca desde permisos y aspectos administrativos hasta temas ecológicos o de seguridad del personal.

Establecimiento de criterios contractuales específicos

Más allá del marco general del trabajo expuesto en el punto anterior, el protocolo BIM también debe describir cualquier requerimiento específico dentro de cada obra en términos de plazos, integración tecnológica, adaptaciones especiales, entre otras.

Algunas consideraciones importantes respecto a los protocolos BIM

Como has visto, el protocolo BIM es una pieza clave dentro de cualquier proyecto que se lleve a cabo con esta metodología. Mencionamos algunos aspectos que hay que tener en cuenta para desarrollarlo de la forma más acertada posible.

Homogeneidad

Primer plano de mujer usando un ordenador

Cualquier protocolo BIM es un documento susceptible de sufrir modificaciones y actualizaciones hasta obtener la versión definitiva. Por eso, hay que asegurarse de que todas las partes involucradas tengan una copia de la misma versión, que deberá ser la última, y no de ediciones anteriores. En caso contrario, se podrían generar problemas de coordinación que retrasen los avances y el proyecto.

Estandarización

Cada país tiene una legislación específica para los proyectos BIM y, a partir de ella, se pueden establecer criterios estandarizados para todos sus elementos. Por ejemplo, en el Reino Unido, la UK’s Construction Industry Council define las pautas de redacción del protocolo BIM. Así, se debe verificar que el documento cumpla con las normas establecidas por la legislación correspondiente, no solo en fondo, sino también en forma.

Detalle

Uno de los propósitos más importantes del protocolo BIM es armonizar las tareas y el flujo de trabajo a lo largo de todo el proyecto. Por ello, es vital que sus directrices tengan el mayor nivel de detalle posible, para no dejar lugar a interpretaciones libres y evitar tener que hacer consultas o cambios.

Vinculación

Como hemos dicho antes, el protocolo BIM es un documento derivado del contrato entre el cliente y la empresa. En este sentido, todas las especificaciones deben ir en sintonía con las cláusulas acordadas entre ambas partes. Si por cualquier razón fuera necesario hacer cambios relevantes en el protocolo, estos deben considerarse también como modificaciones en las condiciones contractuales.

Apéndices

Planos de construcción: La guía definitiva | ProEst

Al final del documento de un protocolo BIM se incluyen dos apéndices importantes:

  • Modelo de producción y tabla de entrega: aquí se resumen todas las referencias, fuentes y enlaces a los modelos de información necesarios durante cada una de las etapas. De esta forma, es posible saber en todo momento el origen de los datos y recurrir a él en el caso de que haya que hacer una comprobación o rectificación.
  • Requerimientos de información: desglosa los estándares empleados a la hora de gestionar la información que se adoptará en el proyecto. En otras palabras, se trata de definir los criterios que deben cumplirse para utilizar determinados datos dentro del modelado y la ejecución general de la obra.

Protocolo BIM y plan de ejecución BIM

A menudo se generan confusiones entre el protocolo BIM y el plan de ejecución BIM (mejor conocido por las siglas BEP, que corresponden con BIM Execution Plan). Sin embargo, se trata de documentos diferentes que abarcan distintos aspectos de un proyecto BIM.

Como ya hemos explicado, el protocolo BIM tiene un enfoque administrativo, centrado en el flujo de trabajo, establecimiento de roles, tareas y responsabilidades. También, hay un apartado dedicado a la definición de herramientas tecnológicas y otro más referido al marco legal regulatorio, además de estándares sobre los datos y el acceso a la información.

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Por su parte, el plan de ejecución BIM tiene un enfoque más práctico y orientado a su construcción. En él se detallan todos los pasos necesarios para ir desde la idea inicial hasta la culminación del edificio, en una suerte de hoja de ruta. Incluye inventario, cálculos, estimaciones y proyecciones. Incluso, es habitual que el BEP contemple escenarios hipotéticos como retrasos o errores ejecutivos, además de las posibles soluciones que se aplicarán en cada caso.

Ha quedado claro que el protocolo BIM es un elemento de suma importancia para cualquier proyecto desarrollado bajo esta metodología. Sin él, los procesos de coordinación dentro del equipo serían caóticos y poco claros, por no hablar de los bajos niveles de eficiencia y los tiempos muertos que se convertirían en algo común. Es por ello por lo que la realización de este documento es una habilidad clave en los profesionales BIM, sobre todo, en aquellos que se ocupan de aspectos directivos y de gestión. Sin embargo, cualquier especialista debería conocer de qué se trata y cuál es su finalidad.

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