El arte del diseño gráfico

A los seres humanos nos gusta la polémica, forma parte de nuestra naturaleza; nuestra capacidad para razonar, para convertir ideas en realidad, debatir y polemizar es lo que en esencia nos hace diferentes al resto del mundo animal. Y por supuesto, el diseño gráfico no podía escapar a este afán tan nuestro: ¿es arte el diseño gráfico?

Esta es una cuestión que planea desde hace décadas sobre el diseño gráfico, ¿es o no es una manifestación artística? El asunto es mucho más complejo de lo que puede aparentar en principio y evidentemente, no pretendemos dar respuesta a este dilema en apenas unas pocas líneas, pero sí arrojar algo de luz que, al menos, nos invite de nuevo a reflexionar.formacion diseñadores

En la Edad Antigua el Arte se entiende como “tejné” (técnica) o “ars”, siempre acompañado de la idea de cosa bien realizada. Si a esto unimos el argumento más básico según el cual toda manifestación creativa capaz de despertar algún sentimiento o emoción, de transmitir algo a su espectador, es arte, la respuesta es evidente: el diseño gráfico es arte.

Reflexionemos un poco más: ¿por qué una pintura de Van Gogh es arte, y la ilustración creada por un diseñador gráfico utilizando Photoshop no lo es? ¿Acaso no cumplen ambas con el mismo o similar cometido? ¿Acaso no precisan ambas de un cierto talento y técnica? ¿No son ambas capaces de transmitir emociones, sentimientos y despertar un determinado interés, sea el que sea, en la persona que las observa?

Frederick Schelling decía: el “arte es crear, expresar una idea nacida del espíritu, dándole forma material”. Por su parte, León Tolstoi afirmaba que “arte es evocar un sentimiento experimentado y luego por medio de líneas, movimientos, sonidos, colores o palabras transmitirlo a los demás”.

De acuerdo que el diseño gráfico no forma parte de las llamadas artes nobles como la escultura o la pintura; tampoco de las Bellas Artes ni de otras tantas tipologías artísticas pero sus creaciones ¿no nacen del espíritu de su creador? ¿Acaso no tienen un valor estético y hasta funcional?

El debate entre arte y diseño gráfico sigue abierto pero, ¿hasta cuándo?