Diferencias entre BIM y Revit

Seguro que has leído multitud de artículos relativos al diseño y a la arquitectura y en muchos de ellos has encontrado, siempre muy cercanos entre sí, los términos BIM y Revit. Esto puede llevar a confusión, y hacer pensar a muchos que BIM y Revit es lo mismo, pero no es así.

La diferencia entre ambos conceptos es realmente sencilla, y ya te adelantamos la conclusión: BIM es una metodología o sistema de trabajo mientras que Revit es el instrumento o herramienta que lo hace posible con la mayor eficacia y eficiencia.

Las siglas BIM hacen referencia a la expresión de origen inglés “Building Information Modeling” que, traducido al castellano, significa “Modelado de Información para la Construcción” (o para la edificación).

BIM es un sistema, una metodología basada en el trabajo en equipo llevado un paso más allá: el trabajo colaborativo. Esto no es algo nuevo pues de hecho, la unión de esfuerzos y conocimientos entre diferentes profesionales de un sector lo encontramos a lo largo de toda la Historia de la Humanidad. Lo que sí es novedoso, y sobre todo beneficioso, es su aplicación al sector de la arquitectura.

Bajo el sistema BIM, todos los profesionales implicados en un proyecto de construcción (ingenieros, arquitectos, arquitectos técnicos, delineantes, constructores, etcétera) pueden colaborar entre sí, y esto lo hacen a través de Revit. Aprender BIM a través de Revit es por esto fundamental.

Revit es un software informático que aprovecha al máximo el potencial de BIM; es la aplicación de las nuevas tecnologías al diseño de arquitectura. Es, por tanto, la herramienta que lo hace posible.

A través de este programa todos los profesionales que antes hemos citado trabajan sobre un mismo proyecto en el cual, todo elemento, influye absolutamente toda la información que lo define (incluidos los costes), de tal forma que, cuando uno de esos profesionales introduce la más mínima modificación, el resto de elementos que se vean afectados se modificarán o adaptarán de forma automática, estando así disponibles para el resto de participantes.

¿Las ventajas? Ya las puedes imaginar: optimización máxima de todo tipo de recursos y, en consecuencia, una mayor eficacia y eficiencia. En conclusión, como ya adelantábamos al comienzo, BIM y Revit van de la mano, siendo este último el instrumento que hace posible la materialización de la metodología BIM.